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- Militancia de la CROC lo abandona.
Como castillo de naipes sostenido solo por el aire y sueños guajiros, se desploma el proyecto político del ex candidato perdedor del PVEM en Las Margaritas, Arturo Alvarado. Hoy lo abandona Federico Hernández, junto con los militantes de la CROC, quienes no vieron en Alvarado a un líder, sino a un proyecto condenado al fracaso, y le retiran todo su apoyo.
Este hecho se suma a lo ocurrido hace algunos meses, cuando militantes de la CIOAC Histórica también le dieron la espalda. Ahora, con la salida de la CROC, se termina de desmoronar la ya de por sí débil estructura política con la que contaba Alvarado.
La razón, de acuerdo con fuentes de los propios militantes de la CROC, es clara: no ven en Arturo Alvarado a una figura confiable para encabezar un proyecto político, sobre todo por estar rodeado de la ya famosa banda de ex presidentes que manipulan todas sus decisiones. Hasta ex presidentes de Comitán están metidos en esa “bandita”.
Además, acusan que el líder de Alianza y Unidad por el Bienestar de Las Margaritas no logra «unir» ni a su propia familia. Su proyecto es meramente personal: apoderarse de la presidencia municipal y, junto con la banda de ex presidentes, ir por el recurso del pueblo. Como CROC, se niegan a participar en un proyecto que no solo huele, sino apesta a corrupción, en abierta contradicción con los principios de CERO CORRUPCIÓN que promueve el gobernador Eduardo Ramírez.
La desbandada de toda una organización como la CROC exhibe el tamaño del rechazo. No se van por capricho, se van por dignidad, por cansancio y por el temor de terminar mal con un personaje que confunde el poder con propiedad privada.
Hoy Federico y su gente deciden sumarse al movimiento humanista que encabezan la diputada Flor Guirao y el subsecretario Alfredo Ramírez, apostando por un proyecto que se construye con respeto y no con amenazas; donde se camina en colectivo y no bajo las órdenes de un aspirante a cacique político.
Arturo Alvarado se queda con lo único que siempre ha tenido: NADA. Sin estructura, sin militancia real, sin liderazgo, sin confianza ciudadana y sin nadie que lo siga.







